HISTORIA DE LA COMPARSA

Comparsa 1912

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen las fiestas de Moros y Cristianos?

En general los cronistas festeros de la Comunidad Valenciana, coinciden en lo básico, si bien, se encuentran ciertas discrepancias.
La lucha que representa las fiestas entre Moros (invasores) y Cristianos (reconquistadores), tras una serie de batallas con parlamento y posterior rendición, tiene sus raíces en los pueblos primitivos. De ahí que en las costas de Levante, que siempre han sufrido las invasiones de otros pueblos, nuestros antecesores tuvieran que estar en continua lucha para sobrevivir.

Embaixador 1920

La base principal de nuestras fiestas, es la invasión musulmana del año 711.

Estos largos siglos dónde las tropas de la media luna fueron las grandes dominadoras, unidas a largas etapas de pacífica convivencia y posterior reconquista por las tropas cristianas, son momentos claves en nuestra historia. Es aquí dónde encontramos semejanza entre aquellos días y los actos que hoy representamos, por ejemplo, la entrada por Tarifa de las Huestes de Mahoma, (Entrada de Moros), escaramuzas y batallas, (guerrillas de arcabucería), los parlamentos y posterior caída de las ciudades, (Embajada del Moro), las etapas dónde reinó la convivencia (Procesiones), y el final de la reconquista con la toma de Granada, (Embajada del Cristiano).

Capitans 1947

Otro importante aspecto del origen de nuestras fiestas, es sin duda el religioso.

Si ya la reconquista fue una lucha entre religiones, este motivo cobra mayor importancia al celebrar los diversos pueblos las fiestas en honor a su Patrón o Patrona. Es por ello, que la parte principal de las fiestas, eran las procesiones de subida o bajada de dicho Patrón a su santuario, o de paseo por las principales calles de la localidad. Estas procesiones eran organizadas por cofradías o milicias. De hecho, se cree que eran estas milicias, las que armadas con arcabuces y mosquetes, acompañaban disparando sus armas tanto a las autoridades como al Patrón en los días de grandes solemnidades. Posteriormente, con la desaparición de estas milicias, sus miembros formaron compañías, que a partir de este momento eran quiénes disparaban en los anteriormente mencionados actos solemnes.
La extensión de estas compañías, se le debe en parte al Rey Carlos III, que al prohibir el 15 de octubre de 1771 el uso de la pólvora en el interior de las poblaciones, motivó que muchas de ellas enviaran documentos de protesta, ya que la pólvora era y es uno de los principales pilares de nuestras fiestas.Estas protestas derivaron en la autorización a Castalla, entre otras poblaciones, al uso de nuevo de la pólvora, por parte de Carlos IV, en 1804.
El paso de las milicias a compañías y posteriormente a comparsas fue bastante problemático, pero se cree que estos grupos fueron engrosando sus filas y vistiendo trajes cada vez más llamativos, para poco a poco formar otra compañía antagonista.

Todos estos datos generalizados sobre las fiestas de Moros y Cristianos, nos llevan ahora a centrarnos más en la historia de la Castalla festera, el saber como nuestros antepasados implantaron las fiestas que hoy disfrutamos nosotros en nuestra localidad.
Uno de los rasgos que anteriormente hemos visto, es la subida o bajada del Patrón a su santuario con salvas de arcabucería. Este acompañamiento, que ha desaparecido en la gran mayoría de las poblaciones, se conserva en Castalla como uno de los actos más importantes y significativos de nuestras fiestas.
Otro de los datos más importantes que se conservan sobre la formación de las anteriormente citadas milicias o compañías en Castalla, es un libro encontrado en el Convento de San Francisco, en el que se puede leer: “En 1745 una representación de arcabuceros fue disparando salvas, el día 26 de Febrero y el 9 de Octubre en la inauguración de la Ermita de San Antonio (Hospital viejo)”. Se desconoce si en el consejo de Castilla figura el expediente de Castalla, por el cual varias poblaciones obtuvieron la licencia para disparar en fiestas locales, pero dada la mayor importancia que ha tenido nuestra ciudad sobre algunas poblaciones que si tienen el documento, se cree que por descontado, Castalla también lo obtuvo.

Entrà 1947

Centrémonos ahora en nuestros orígenes, en cómo nació la Comparsa de Mariners.

Según indicios, en la fundación de nuestra Comparsa, tuvieron gran importancia los “senyorets” de la época, ya que su ayuda y financiación fue fundamental. Incluso la gran mayoría de los primeros comparsistas, fueron trabajadores de estas familias. El posterior mantenimiento por parte de estas familias fue importantísimo para que nuestra Comparsa no desapareciera. De hecho, durante muchos años las banderas se guardaban en las casas de estas familias en símbolo de agradecimiento. Hoy en día, y como acto simbólico una de las banderas se deja en la casa de una de estas familias tras la Procesión de "la Pujá", con la que concluyen nuestras fiestas. Estas familias, también dejaban sus trajes a aquellos festeros que no se lo podían costear. Apuntar también como dato característico de la importancia de estas familias, que desde los primeros años de la fundación de la Comparsa, y hasta hace prácticamente unos 50 años, que el refrigerio del último día de fiestas, se celebraba en la casa de estas familias.

Valencia 1967



La celebración de las fiestas el 1 de Septiembre, se debe a dos posibles razones. La primera, es por supuesto, el que nuestra Patrona, la Virgen de la Soledad, celebre su onomástica el día 2 de Septiembre. La segunda, se debe simplemente al trabajo de los agricultores en aquellos años. Desde la siega y posterior trilla del trigo en pleno verano, y hasta la recogida de los frutos en Septiembre, había unos días de relativa calma, que se aprovecharían para celebrar las fiestas mayores. Ninguna de las dos razones está confirmada, aunque parece tener más fuerza la primera.
Las dificultades económicas de la época, influyeron sin duda en el desarrollo de la Comparsa, ya que debido a esta escasez económica, apenas había comparsistas, y los pocos que había eran aquellos que trabajaban la tierra de los “senyorets”. Es por este motivo, que muchos años la Comparsa no tuviera Capitanes voluntarios, con lo que se tenia que hacer cargo de los gastos extra que todo ello ocasionaba, ya que el no tener Capitán representaba el no poder salir ese año a las fiestas y perder todos los derechos de lo que se conoce como “Compasa de Cargo”. Este hecho perduró hasta hace 50 ó 60 años, cuando la Compasa comenzó a resurgir.
Desde aquellos primeros años hasta nuestros días, es indudable que el traje ha sufrido un importante cambio. Se dice que el traje que llevaba la Compañía del Rosario era blusa roja y pantalón blanco o azul. Este traje se utilizaría aproximadamente desde 1780 hasta 1800. Más tarde se encontrarían unas fotografías sin fecha, pero anteriores a 1900, en las que se ve que el traje sería posiblemente, casaca roja o azul, pantalones aterciopelados y sombrero. Más tarde, otra fotografía fechada en el año 1912, muestra un precioso traje de la Real Marina Inglesa.
Este tipo de trajes fueron los que se llevaron hasta el año 1946, año en que la Comparsa visitó el pueblo de Petrel, dónde también había Marineros. Los Marineros de Petrel, lucían el clásico traje blanco de la Marina Española. Este tipo de trajes desapareció sobre 1970, cuando se empezaron a sacar casacas y capas. En los posteriores años y hasta nuestros días, los nuevos diseños y el colorido de los trajes, abre un inmenso abanico de posibilidades, que las escuadras marineras han sabido aprovechar a la perfección.

Comparsa 1967

Articulo extraido del libro del 2º Centenario de la Comparsa